En el restaurante Laury hay dos referentes, dos emblemas que el cliente no debería eludir: la carne roja preparada a la parrilla y los mariscos vivos, procedentes del vivero propio que tiene el restaurante. A partir de ahí, el abanico de posibilidades es inmenso. Comenzando por las entradas, son aquí extraordinarias las rabas de magano, las gambas frescas de Huelva, las ostras, los percebes, las almejas, el pulpo, el jamón ibérico, las mollejas… y, por supuesto, ahora, los bocartes, que en esta ocasión fueron elaborados a la cazuela con un resultado sorprendente y extraordinario.